
Manuel Jiménez.
12 de julio del 2026. TuxtlaGutiérrez. – El sector agropecuario de Chiapas atraviesa por uno de sus momentos más críticos del año. La combinación de una temporada de lluvias errática —que comenzó con un mayo esperanzador pero que se desvaneció en semanas posteriores— y la incertidumbre que generan las renegociaciones del T-MEC, mantienen en vilo a productores de granos básicos y ganaderos, quienes ya observan pérdidas significativas en sus cultivos y pastizales.
En entrevista, Roxana López, presidenta de la asociación civil Tierra y Mujeres (TIMU), que aglutina a productoras rurales del estado, describió el panorama actual como “realmente complicado”. La dirigente explicó que el déficit hídrico llegó en el peor momento: justo cuando las semillas de maíz y frijol comenzaban a germinar en las parcelas de la entidad.
“Este año está siendo difícil en cuanto a la agricultura. La milpa ha resentido la falta de lluvia y nuestros frutales también presentan afectaciones”, declaró, subrayando que el daño no es homogéneo, pero ya se extiende por diversas regiones del estado, comprometiendo la viabilidad de las cosechas de temporal.
Ganadería en vilo: el alimento del futuro se juega en el presente
El sector pecuario tampoco escapa a la zozobra. López detalló que la insuficiencia de agua en pleno ciclo lluvioso está frenando una de las actividades más importantes para la ganadería: la preparación de forrajes. Durante estos meses, los productores acostumbran sembrar pastos y elaborar ensilados que servirán como sustento del ganado durante la temporada seca. Sin agua, ese proceso se retrasa y la alimentación del hato corre grave riesgo.
“Si no llueve ahora, no habrá reservas para el estiaje. Es una cadena que empieza con el agua y termina con la leche y la carne en la mesa de los consumidores”, explicó la entrevistada.
La canícula, el otro gran desafío
A esta preocupación se suma la inminente llegada de la canícula, el periodo más caluroso del año, que tradicionalmente reduce drásticamente los niveles de ríos y arroyos. Sin embargo, entre la incertidumbre, López guarda una pequeña esperanza: que este año se repita el fenómeno de la “canícula de agua”, una atípica racha de lluvias en pleno calor que en años recientes ha permitido mitigar los efectos de la sequía. “Todavía confiamos en que el clima nos dé una tregua”, afirmó.
Exportación vs. mercado interno: el efecto T-MEC
En el plano comercial, la líder de TIMU trazó un diferenciador clave. Señaló que los productores chiapanecos que ya han logrado insertarse en cadenas de exportación, con altos estándares de calidad y alianzas consolidadas con el extranjero, probablemente resentirán con menor intensidad los vaivenes del tratado comercial. No obstante, lanzó una advertencia: un exceso de oferta en ciertos nichos de exportación podría saturar el mercado y presionar a la baja los precios para los pequeños productores locales, que son los más vulnerables.
El eslabón más débil: el bolsillo de las familias
Pero sin duda, el punto más álgido de su análisis fue el impacto social. La activista fue tajante al vaticinar que la baja en la producción de maíz y frijol no se quedará en los campos, sino que golpeará directamente el bolsillo de los consumidores urbanos.
“Si el maíz no se da como en años anteriores, el precio va a subir. Eso impacta directamente en la tortilla, las harinas y otros productos básicos que forman parte de la alimentación de las familias chiapanecas y mexicanas”, sentenció.
López puso el dedo en la llaga de una paradoja que vive el campo mexicano: mientras los agricultores suelen recibir precios bajos por sus cosechas en años de bonanza, cuando la producción se contrae por factores climáticos, el aumento en el costo final lo pagan íntegramente los consumidores, sin que esa alza se traduzca en mejores ingresos para el campesino.
Llamado a la acción
Para finalizar, Roxana López hizo un enérgico llamado a las autoridades estatales y federales para que mantengan un monitoreo constante sobre la evolución del clima y activen mecanismos de apoyo preventivo para los productores. “Es urgente que el agua regrese al campo para reducir el impacto económico en la población”, concluyó, reiterando su esperanza de que las condiciones mejoren en las próximas semanas para evitar una crisis alimentaria que afecte a los sectores más desfavorecidos.
Reporte Ciudadano Las Noticias de Chiapas al Minuto