Canasta básica devora salarios en Chiapas

Manuel Jiménez.

21 de junio del 2026. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. – La economía familiar en Chiapas enfrenta uno de sus momentos más críticos en materia de alimentación. De acuerdo con las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondientes a marzo de 2026, el costo de la canasta básica registró un incremento anual del 7.9 por ciento en zonas rurales y del 8.1 por ciento en áreas urbanas, un golpe que ha dejado a miles de hogares en una situación límite.

El panorama es desolador: actualmente, una familia necesita el equivalente a más de ocho jornadas laborales completas —es decir, más de un mes entero de salario— para cubrir únicamente los gastos de alimentación durante 30 días. En abril, el propio organismo oficial fijó en 2 mil 599 pesos el ingreso mínimo mensual requerido por una persona en la ciudad para adquirir lo estrictamente indispensable. En el sector rural, esa cifra se estableció en mil 966 pesos.

Sin embargo, las estadísticas oficiales chocan con una realidad mucho más cruda. Más de la mitad de los habitantes de las comunidades rurales perciben ingresos inferiores a los mil 900 pesos mensuales, lo que convierte la simple supervivencia en una ecuación prácticamente irresoluble.

El impacto se refleja con crudeza en los precios de los productos básicos. Mientras el kilo de carne se mantiene en un rango de 240 a 280 pesos —aún con precios más accesibles que en las grandes cadenas comerciales—, el verdadero descalabro ha llegado de la mano de los vegetales y cítricos. El tomate, ingrediente fundamental en la cocina diaria, ha escalado hasta los 55 pesos por kilo, mientras que el limón, un acompañante infaltable en la gastronomía chiapaneca, ya se cotiza hasta en 60 pesos por kilogramo. Frutas y verduras, antes de consumo cotidiano, se han transformado en auténticos artículos de lujo para la mayoría de las familias.

Esta espiral inflacionaria está dejando una huella profunda en el comercio local. En los principales mercados de Tuxtla Gutiérrez, los locatarios reportan desplomes en sus ventas que van del 60 al 70 por ciento. La dinámica de compra ha cambiado radicalmente: los clientes acuden con calculadora en mano, comparan precios al gramo y han modificado su discurso de “llevo dos, no cuatro” como nueva norma para estirar el presupuesto.

El contexto resulta especialmente paradójico en materia salarial. Aunque el salario mínimo registró un aumento nominal del 13 por ciento en el último año, el desbocado incremento de los alimentos —particularmente en el rubro de frutas y verduras— ha terminado por diluir por completo cualquier avance en el poder adquisitivo de las familias chiapanecas, dejando en evidencia que la recuperación económica aún no llega a la mesa de los hogares más vulnerables.

About Agencias Reporte Ciudadano Chiapas

Check Also

Informalidad en Chiapas: una losa del 80% que frena empresas

Manuel Jiménez. 28 de mayo del 2026. Tuxtla Gutiérrez. – Con una tasa de informalidad …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *