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Lea la Columna En la Mira de Héctor Estrada


Ni la CFE en Tuxtla, ni tarifas justas para Chiapas
Ya ha pasado más de un año y dos meses desde el inicio formal de la actual administración federal
y el anunciado proyecto para la descentralización de las dependencias parece haberse quedado en
el olvido; por lo menos así sucede en Chiapas, donde la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no
ha mostrado la más mínima intención de comenzar la mudanza de sus oficinas centrales a Tuxtla
Gutiérrez.
Aunque fue una de las principales promesas de campaña hechas por el actual presidente de la
república, Andrés Manuel López Obrador, que debían ponerse en marcha durante el primer
semestre de la nueva administración federal, lo cierto es que el ambicioso proyecto presenta ya
varios meses de retraso.
Y es que, de acuerdo a información emitida por la propia Presidencia de la República, apenas son
tres las dependencias que han iniciado su mudanza paulatina: La Secretaría de Salud que esta
semana estaría iniciando el proceso hacia Guerrero, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que
hace cinco días comenzó con el traslado de su cuerpo directivo a Xalapa, y la Secretaría de
Educación, cuyo titular ya despacha dos días a la semana en Puebla.
El resto de las dependencias siguen sin novedad. El caso de la CFE y su traslado a Chiapas es aún
más preocupante. Según la solicitud de información hecha por el periódico Reforma a finales de
diciembre pasado, la dependencia ni si quiera cuenta todavía con un plan de traslado a costo
plazo.
«No se cuenta con un ‘proyecto’ para la descentralización de las oficinas de CFE, por lo tanto, no se
cuenta con la información requerida, considerando que esta Empresa Productiva del Estado, por la
naturaleza de sus servicios, tiene presencia en todas las entidades federativas», respondió la CFE.
«Referente a algún plan de mudanza según el plan de descentralización del Gobierno federal, a la
fecha no existe ningún programa interno de la Dirección Corporativa de Finanzas para que alguna
de las áreas que la integran inicie con algún cambio de sede», reconoció.
Desde noviembre de 2018 se presentó ante el Congreso de Chiapas la iniciativa para donar a la
paraestatal el Edificio Plaza de las Instituciones, mejor conocido el edificio de la Cabeza Maya,
ubicado en Tuxtla Gutiérrez, con el objetivo de que fuera acondicionado como nueva sede
nacional, a cambio de que se condonara la deuda de casi dos mil 400 millones de pesos que los
municipios de la entidad tienen con la CFE.
La propuesta parecía la ruta más viable para concretar la llegada de las oficinas centrales a
Chiapas, sin embrago la iniciativa nunca fue subida a tirbuna para su discusión y aprobación. Se
sabe hoy, a través de declaraciones hechas por la presidenta de la Comisión de Energéticos en el
Congreso de Chiapas, Eduwiges Cabáñez Cruz, que la iniciativa fue finalmente deshechada.
Hace meses que a Manuel Bartlett no se le ve en Chiapas. Ni si quiera durante las constantes giras
de Obrador por al entidad. Mucho menos después del escándalo que lo señaló como dueño de un total de 25 lujosas propiedades con un valor superior a los 800 millones de pesos, según la
investigación realizada por el periodista Carlos Loret de Mola.
Pero la CFE y la Federación tienen una deuda aún más importante que la mudanza de las oficinas
centrales. Desde hace años los habitantes de la entidad han exigido tarifas justas o preferenciales
para uno de los estados que mayor energía hidroeléctrica produce en México. Sin embargo sólo
han recibido “oidos sordos”, provocando la suma sistemática de comunidades que se declaran en
resistencia contra las tarifas eléctricas.
Apenas este 11 de febrero un total de 70 familias del municipio de Ixtacomitán se declararon en
resistencia contra la CFE, elevando la tensión del conficto en la zona. Como ellos, durante los
últmimos cinco años al menos mil 500 comunidades chiapanecas se han declarado en la misma
condición por la intransigencia de la dependencia federal para establecer mesas de diálogo para
buscar alternativas de solución a los altos costos tarifarios.
Resula evidente que, por lo menos a corto plazo, para ambos casos no se vislumbra una posible
solución. No existen la dispocición de las autoridades a fin de estlablecer un trato justo para
Chiapas en materia energética y la mudanza de las oficinas centrales se ve tan lejadas como la
posibilidad de las tan aneladas tarifas preferenciales para la entidad… así las cosas.
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