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Lea la columna; En la Mira de Héctor Estrada: La mujer que incomoda a Bamaca

La ya conocida ambición del dirigente de la CNTE en Chiapas, Pedro Gómez Bamaca, y la intransigencia de la secretaria de Educación en la entidad, Rosa Aidé Domínguez Ochoa, para ceder ante las “demandas” del líder sindical se han convertido en un conflicto que parece no tener salida inmediata.

Desde la llegada de Domínguez Ochoa a la Secretaría de Educación la incomodidad de Pedro Gómez fue evidente. No tardaron más de dos meses después de su designación para que el líder de la CNTE saliera a exigir la inmediata destitución de la funcionaria estatal, mediante constantes declaraciones mediáticas plagadas de sarcasmo y burlas que rayaron en la misoginia.

Para nadie es un secreto que Rosa Aidé Domínguez nunca estuvo dentro de las propuestas planteadas por la CNTE para asumir la Secretaría de Educación con la llegada del nuevo gobierno estatal. La repentina designación de Domínguez Ochoa como una figura ajena a los intereses de los diferentes grupos magisteriales no cayó nada en gracia a personajes como Bamaca, acostumbrados a imponer condiciones.

Durante sexenios se mal acostumbraron a los sindicatos magisteriales a imponer recomendados en altos y medios mandos dentro de la Secretaría de Educación para mantener tranquilas a las bases y facilitar las mesas de negociación. Sin embargo, esta vez todo parece indicar que no se les dio el gusto.

Los primeros acercamientos entre Rosa Aidé Domínguez y Pedro Gómez Bamaca no terminaron nada bien. El líder estatal de la CNTE esperó debilidad en la nueva secretaria de educación pero “topó con pared”. A la hora de negociar privilegios y la intervención de la dirigencia sindical en asuntos financieros u operativos las negociaciones se cayeron.

Las instrucciones dadas a Domínguez Ochoa fueron muy claras: poner orden al desastre heredado por el gobierno verde al interior de la dependencia, y limitar la injerencia de las dirigencias sindicales en torno a la asignación de plazas docentes y, sobre todo, en la negociación de los pagos salariales que la administración de Manuel Velasco Coello dejó a la deriva por al menos cuatro años.

Y así sucedió. La primera “gota que derramó el vaso” tuvo que ver con la instrucción dada por la nueva secretaria de educación, en febrero pasado, para regresar de manera inmediata a sus áreas de trabajo a más de dos mil profesores que se mantenían “comisionados” en actividades ajenas a la docencia; muchos de ellos vinculados directamente a las actividades del líder sindical, entre los que destacan familiares, amigos y recomendados.

Lo mismo sucedió durante el proceso de pagos pendientes, por más de 300 millones de pesos, a miles de docentes interinos, donde Bamaca y su cúpula cercana fueron excluidos por completo. Esta vez no hubieron aquellas listas elaboradas por los propios dirigentes sindicales para definir los grupos de pago y sus primeros beneficiados. La CNTE ha sido relegada de los asuntos relacionados con los presupuestos de la Secretaría de Educación y eso mantiene la situación bastante tensa.

Domínguez Ochoa se ha convertido en una aduana difícil de amedrentar o manipular, bajo el evidente respaldo de Escandón Cadenas. Sería ilógico pensar que su dura postura ante la CNTE se trate de una decisión unilateral. Por eso la exigencia de su inmediata remoción fue llevada hasta las reuniones de negociación en la Ciudad de México, y el pasado viernes finalmente se rompieron las mesas de diálogo con el gobierno de Chiapas.

Lo cierto es que el movimiento encabezado por Bamaca al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación carece ya de toda credibilidad. Su simulado antagonismo al gobierno verde y la evidente complicidad con Manuel Velasco son ya del dominio público. Pedro Gómez es responsable también de solapar uno de los más grandes saqueos al sistema educativo estatal y callar convenientemente ante las arbitrariedades del ex gobernador chiapaneco

Con muchos de sus argumentos agotados, hoy resulta evidente que la CNTE en Chiapas requiere un cambio urgente de liderazgos y métodos para recobrar la credibilidad y el respaldo ciudadano. La presencia de personajes como Bamaca le hacen muy mal a la legítima lucha magisterial que va más allá de las extorsiones, los chantajes y el constante empoderamiento de “rufianes mustios”, cuyos objetivos distan bastante de la verdadera lucha por el derecho a una educación de calidad para todas y todos… así las cosas.

 

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