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Lea la columna; Palabras Gordas de Noé Juan Farrera Garzón: La rebelión de la granja

Esta obra que fue publicada en 1945 por el escritor británico George Orwell, refleja muy bien lo que está sucediendo en estos momentos en Chiapas; y es que en la fábula los animales de la granja cansados de los malos tratos de su “amo” deciden revelarse, expulsando al humano de la granja y haciendo sus propias leyes:
Eso mismo es lo que sucede en el Estado, hoy la clase trabajadora léase burócratas, cansados de tantas largas y engaños de las autoridades, decidieron tomar las instalaciones de la Torre Chiapas, Secretaría del Campo, Palacio de Gobierno, Secretaría del Medio Ambiente, Obras Públicas, entre otras, para exigir sus derechos que por ley les corresponde.
El incremento salarial y beneficios debieron haber llegado a inicio de año, pero ante la falta de liderazgo provocado por la misma autoridad, hicieron lo que han querido con este sector.
A unos meses que concluya el sexenio de Velasco Coello, las cosas comienzan a complicársele, la burocracia sale a las calles a exigir sus derechos, la respuesta es la fuerza pública, los maestros exigen pagos, la respuesta es silencio, los desplazados se instalan en plantón la respuesta es ignorar el problema, y así como esos, los problemas comienzan a agudizarse en este último trimestre.
Sería muy fácil echarle la culpa a Mario Carlos Culebro, secretario de gobierno, pero tanto problema no puede ser origen de una sola persona.
Lo cierto es que Manuel Velasco está cosechando lo que sembró, es bien sabido que nunca gobernó y que dejó a sus “encargados” a que le cuidaran el “changarro” por ello los resultados que ahora se tienen.
Cuando teníamos la sensación que Sabines Guerrero había sido el peor gobernador que Chiapas había tenido, Manuel Velasco se esmeró para arrebatarle dicho título, haciendo ver que Juan pareciera niño de pecho a su lado.
Puteado y nervioso
El día que se instaló la nueva legislatura en el congreso local, se presentó un temblor que alertó a la muchedumbre que estábamos al interior del recinto, la respuesta de la diputada presidenta fue tajante “cállense y siéntense”, no nos quedo de otra más que quedarnos sentados y calladitos esperando alguna réplica, supongo que lo que debió suceder es suspender la sesión, desalojar a las personas y luego reiniciarla, por protocolo quizás.

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